aeropuertos

  


Según parece, y aena no lo desmiente, disponemos de no menos de treinta y tres aeropuertos en la españa peninsular. Más otros quince en las islas. No muchos (o demasiados, según se mire) comparados con los construidos en suelo alemán, unos veinticuatro.
Y es que aquí, tras la desmembración del solar patrio en forma de autonomías, cada reyezuelo no puede ser menos que el resto y demanda imperiosamente poder levantar los pies del suelo el día de la inauguración.

Hablemos del pomposamente denominado aeropuerto internacional de burgos, cuya construcción supuso 45M€ y cuyos gastos de funcionamiento diarios se elevan a 15K€. Emplea a cuarenta trabajadores y recibe un solo avión al día, procedente de barcelona, que si bien no es del todo internacional, sí es lo más parecido al extranjero que tenemos aquí.
De la nave descienden unas treinta personas (pax, en el argot) en ordenada fila, algo lejos de los mil trescientos pasajeros que en su día estimaron los políticos que auspiciaron la obra.

Carente de torre de control por falta de presupuesto para pagar al controlador (lo que no es de extrañar), dispone de un buen hombre que vía walkie-talkie ofrece al piloto los datos básicos de aterrizaje: no problem, informa con acento castizo, la pista está free.

[Resumen de un reportaje en tv a principios de mayo de 2012.]



P.D: Finales de junio de 2012. Seria y circunspecta, la menestra anuncia una reducción de los horarios de apertura de cerca de quince aeropuertos comunitarios. Parece contrariada porque los malos tiempos obligan a tomar decisiones como esta. Para justificar la medida y no ser tachada de retrógada expone la realidad de unas instalaciones concretas, las mismas o parecidas a las que acabamos de comentar, abiertas de las 05:00 a las 20:00 horas para atender un único vuelo a media mañana.

Incontestable hasta para nuestros esforzados e intransigentes sindicatos.



doce de mayo de dos mil doce

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